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Las aguas de la laguna albergan una extraordinaria cantidad de islas, entrelazamientos de mar y tierra que conservan atmósferas de cuento de hadas gracias a panoramas en constante cambio y a antiguas tradiciones transmitidas a lo largo del tiempo. Descubra las islas de Venecia a bordo de un taxi privado, partiendo de Murano, famosa en todo el mundo por su fabricación de vidrio. Admira la técnica y habilidad de los maestros vidrieros y el material con el que se moldea y acaba convirtiéndose en una obra de arte. Continúe hacia Burano, con sus casas coloridas y su tranquilidad verde. Llegando finalmente a Torcello, la primera isla veneciana poblada, rodeada de una tranquilidad casi mística. Una experiencia para sumergirse en la belleza de la Laguna y dejarse transportar por la atmósfera poética de sus paisajes.
Venecia se eleva en su laguna, refugio simbólico y signo de esperanza. Desde sus orígenes, su historia ha estado profundamente entrelazada con la dimensión espiritual, visible en las iglesias, los monasterios y los símbolos sagrados que marcan el paisaje urbano. El corazón religioso y cívico de la ciudad es la Plaza de San Marcos, dominada por la Basílica de San Marcos, un tesoro de mosaicos dorados que celebran la gloria de Dios y la protección del Evangelista, patrón de la ciudad. El silencioso fluir de los canales acompaña al peregrino en un camino contemplativo. La estructura única de la ciudad invita a la lentitud y a la oración. Durante el Carnaval, junto a la fiesta, resurge el sentido del tiempo y de la memoria. Incluso las islas de Murano y Burano, con sus comunidades y edificios religiosos, dan testimonio de una fe sencilla y arraigada, que hace de Venecia no solo una ciudad para admirar, sino un lugar del alma.