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Obra maestra del arte gótico y símbolo de la ciudad, el Palacio Ducal relata el esplendor de la República de Venecia y alberga sus obras de arte más famosas. Experimentar de primera mano toda la grandeza de la antigua Venecia. Visite el edificio ubicado frente a la Basílica de San Marcos con un guía turístico y admire el invaluable patrimonio de historia, arte y cultura que la antigua sede de los Dux conserva y conserva. Retroceda en la historia y recorra las salas decoradas con las obras inmortales de Tintoretto, Tiziano, Jerónimo El Bosco y muchos otros. Pasee entre escaleras y pasillos con frescos y estucos dorados, luego descubra un camino escondido que conduce al Puente de los Suspiros, construido para conectar el Palacio con las prisiones. Visita la sala de Tortura, la de los Inquisidores del Estado y la del Consejo de los Diez.
Venecia se eleva en su laguna, refugio simbólico y signo de esperanza. Desde sus orígenes, su historia ha estado profundamente entrelazada con la dimensión espiritual, visible en las iglesias, los monasterios y los símbolos sagrados que marcan el paisaje urbano. El corazón religioso y cívico de la ciudad es la Plaza de San Marcos, dominada por la Basílica de San Marcos, un tesoro de mosaicos dorados que celebran la gloria de Dios y la protección del Evangelista, patrón de la ciudad. El silencioso fluir de los canales acompaña al peregrino en un camino contemplativo. La estructura única de la ciudad invita a la lentitud y a la oración. Durante el Carnaval, junto a la fiesta, resurge el sentido del tiempo y de la memoria. Incluso las islas de Murano y Burano, con sus comunidades y edificios religiosos, dan testimonio de una fe sencilla y arraigada, que hace de Venecia no solo una ciudad para admirar, sino un lugar del alma.