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Pasea y navega en góndola para descubrir el alma auténtica de la Serenissima, entre los colores del cielo que se rompen en el espejo de las aguas que la rodean. Una experiencia para comprender toda la majestuosidad que sólo Venecia puede ofrecer. Aventúrate en el mercado de pescado con un guía turístico y sube al Puente de Rialto. Camine entre los campielli y los patios a lo largo de las calles, algunas tan estrechas que sólo puede pasar una persona a la vez. Luego admire las maravillas de la Piazza San Marco, con el encanto atemporal del histórico Caffè Florian y la Basílica, el templo religioso más importante de la ciudad y el corazón palpitante de su vida pública. Desde aquí, embárcate en un paseo en góndola de encanto atemporal, pasando por debajo del Puente de los Suspiros, considerado el Puente del Amor por excelencia. Haga una breve parada para almorzar y luego visite los edificios emblemáticos que dan a la Piazza San Marco: la Basílica, el Palacio Ducal y la Torre del Reloj.
Venecia se eleva en su laguna, refugio simbólico y signo de esperanza. Desde sus orígenes, su historia ha estado profundamente entrelazada con la dimensión espiritual, visible en las iglesias, los monasterios y los símbolos sagrados que marcan el paisaje urbano. El corazón religioso y cívico de la ciudad es la Plaza de San Marcos, dominada por la Basílica de San Marcos, un tesoro de mosaicos dorados que celebran la gloria de Dios y la protección del Evangelista, patrón de la ciudad. El silencioso fluir de los canales acompaña al peregrino en un camino contemplativo. La estructura única de la ciudad invita a la lentitud y a la oración. Durante el Carnaval, junto a la fiesta, resurge el sentido del tiempo y de la memoria. Incluso las islas de Murano y Burano, con sus comunidades y edificios religiosos, dan testimonio de una fe sencilla y arraigada, que hace de Venecia no solo una ciudad para admirar, sino un lugar del alma.