Inicia sesión para continuar
Inmersas en la laguna hay cientos de pequeñas islas escondidas de las rutas turísticas habituales, con atmósferas atemporales que ofrecen una Venecia inesperada, para explorar sin prisas. Descúbrelos con un guía experto a bordo de un barco a motor de época. Salga de San Marco y navegue por las islas de Sant'Erasmo y Le Vignole, con sus grandes espacios verdes dedicados a la horticultura. Beba una copa de vino, luego atraque y visite San Francesco del Deserto, la isla de la tranquilidad y la espiritualidad, con un convento de frailes menores del siglo XIII que aún marca los ritmos de los días y el carácter sagrado del lugar en la actualidad. Continúe hacia Burano, famosa por la producción de bordados, encajes y puntillas, para luego llegar a Mazzorbo, donde podrá deleitar su paladar con una degustación de cuatro vinos diferentes, maridados con platos tradicionales. Un viaje para capturar la armonía que hizo historia.
Venecia se eleva en su laguna, refugio simbólico y signo de esperanza. Desde sus orígenes, su historia ha estado profundamente entrelazada con la dimensión espiritual, visible en las iglesias, los monasterios y los símbolos sagrados que marcan el paisaje urbano. El corazón religioso y cívico de la ciudad es la Plaza de San Marcos, dominada por la Basílica de San Marcos, un tesoro de mosaicos dorados que celebran la gloria de Dios y la protección del Evangelista, patrón de la ciudad. El silencioso fluir de los canales acompaña al peregrino en un camino contemplativo. La estructura única de la ciudad invita a la lentitud y a la oración. Durante el Carnaval, junto a la fiesta, resurge el sentido del tiempo y de la memoria. Incluso las islas de Murano y Burano, con sus comunidades y edificios religiosos, dan testimonio de una fe sencilla y arraigada, que hace de Venecia no solo una ciudad para admirar, sino un lugar del alma.